¿QUÉ DEBERÍA TENER MÁS PESO EN UNA OPOSICIÓN, EL EXAMEN O LOS MÉRITOS?
Es un eterno debate entre aquellos que llevan años preparándose y adquiriendo experiencia y los que se presentan por primera vez a una oposición. Sin duda es injusto que alguien que se ha preparado la oposición y la supera con nota, se quede sin plaza por no tener puntos de experiencia y cursos, pero igualmente injusto es que aquellos que llevan varios años como interinos y han invertido su tiempo y dinero en hacer cursos y formarse, se queden fuera. ¿Cómo establecer un sistema en el que todos compitan en igualdad?
Empecemos por los antecedentes. Como todos sabemos para conseguir un puesto de trabajo de forma definitiva en la Enseñanza Pública es necesario superar un concurso oposición a alguno de los cuerpos docentes.
Actualmente el ingreso a los cuerpos docentes esta regulado por el RD 276/2007 (BOE del 2 de marzo de 2007). En este Real Decreto se establece que hasta el año 2011, incluido, se accederá a los cuerpos docentes mediante un sistema transitorio. Según el RD 276/2007 el sistema de ingreso es el de concurso-oposición, seguido de una fase de prácticas que también forma parte del proceso selectivo.
A los candidatos que hayan superado la fase de oposición se les calculará la puntuación global, que se obtendrá ponderando en un 60% la fase de oposición y en 40% la correspondiente a la fase de concurso. Pasarán a la fase de prácticas aquellos aspirantes que, ordenados según la puntuación global, obtengan un número de orden igual o inferior al número de plazas asignadas al correspondiente turno y especialidad.
El concurso es la fase final de valoración de méritos. Es en esta fase donde surge el conflicto entre interinos y recién licenciados.
Los interinos cuentan con la ventaja de los puntos acumulados por su experiencia, lo que llaman “mochila”. Suman los puntos acumulados por su experiencia a los obtenidos en los exámenes, teniendo más posibilidades de conseguir plaza. Es muy complicado que jóvenes recién licenciados puedan superar los puntos de méritos de los interinos sólo con los puntos de los exámenes.
Este modelo que da privilegios a los interinos se diseñó para reducir la tasa de interinos en la escuela. Una vez reducida la tasa de temporalidad, es el momento de modificar el sistema de oposiciones y hacer que los interinos y los licenciados que opositen por primera vez compitan en igualdad de condiciones.
Algunas comunidades plantean pasar del 60% al 80% en el peso de la prueba y reducir al 20% los puntos de la experiencia a partir del 2011 y otras pretenden que se elimine la fase de concurso.
Como es lógico, los interinos están en contra de la desaparición de esta mochila, ya que conforme pasan los años y crecen las obligaciones familiares es más difícil prepararse para los exámenes. Otros opinan que se aprovechan de obtener puntos mientras trabajan y ganan dinero, sin estudiar unas oposiciones.
Pero con el sistema actual los que se presentan por primera vez a unas oposiciones lo tienen bastante difícil. Los primerizos solo pueden reunir hasta 6 puntos –frente a los 10 que pueden sumar los interinos que hacen sustituciones-. Pongo como ejemplo el caso de Marta Ciprés, la joven que se ha quedado sin plaza fija de maestra pese a obtener un diez en el examen de la oposición. “Mi nota total fue 7,7, y la nota de corte se quedó en 7,82. No he sacado plaza, me he quedado fuera”. “Es legal, no tengo duda, eso no lo cuestiono. Pero no es moral”, declara Marta.
Los que aprueban el examen pero se presentan por primera vez a unas oposiciones, pasan a integrar una lista, de donde pueden ser llamados como interinos. Pero por delante de esa lista están las formadas por interinos que ya se han presentado otras veces, aunque hayan suspendido. Por lo que las posibilidades que llamen a alguien de la lista de primerizos son nulas y seguirán sin acumular puntos para la siguiente convocatoria.
No es lógico que un sistema concebido para seleccionar a los más aptos deje fuera a los que, según los baremos del propio sistema, son los mejores candidatos. Demuestra lo absurdo del sistema.
Este debate no acabará nunca, pero esperemos que en los nuevos modelos de oposición se busque el equilibrio entre la oferta de plazas fijas a interinos y primerizos. ¿Vosotros qué opináis?
DESGRACIADAMENTE PARA LOS BUENOS Y VOLUNTARIOSOS ESTUDIANTES DE OPOSICIONES, NO SE ES MÁS APTO PARA SER PROFESOR POR SACAR UN 10 EN UN EXAMEN DE OPOSICIÓN. LA REALIDAD ES OTRA Y ES MUY DISTINTA DESDE HACE AÑOS.
Y la presentación frente al tribunal para qué sirve si no es para evaluar el conocimiento de la materia y el modo de exponerlo?
Entiendo el dilema, pero queria saber si puede ser legal un concurso,en escala administrativa de la Universidad, que en la fase concurso solo puedas puntuar si has sido interino. No hay puntos por cursos, experiencia, o titulacion. Puede suponer hasta 30 puntos, y la oposicion da un maximo de 70.
Si el concurso son los meritos me parece un poco fuerte que para demostrar meritos, solo se pueda hacer por haber trabajado en esa Universidad en concreto, parece como si no existiese vida mas alla de esa administracion.
Yo creo que a esto no se le puede llamar “acceso libre a la Escala Administrtiva”
Supongamos que eres un profesor que trabaja en concertada, muchas más horas que en la pública, con las mismas cargas familiares que un interino y por tanto menos tiempo para estudiar ¿no es muy desigual la puntuación de los méritos de trabajo? Con 10 años de trabajo se alcanzan, si no hice mal los cálculos en su momento, los mismos puntos que un interino en dos años.
El sistema me parece bastante injusto al favorecer a gente que muchas veces no han sido capaces de sacar una oposición y bloquean el acceso a otros que puede que sean mucho más válidos. como comentan anteriormente, una muy buena nota no quiere decir que sepas dar clase, y para ello tiene que decidirlo el tribunal, pero estar mucho tiempo de interino, en ocasiones, tampoco; más de uno hoy es funcionario sin haber aprobado la oposición (aunque luego son lso que más presumen de ser funcionarios).