¿QUÉ PASARÍA SI LA ENSEÑANZA FUESE OBLIGATORIA HASTA LOS 18 AÑOS?
“MADRID. (EFE).- El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha apuntado hoy la posibilidad de que la enseñanza obligatoria llegue hasta los 18 años, que ahora acaba a la edad teórica de 16, cuando termina el cuarto y último curso de la ESO.”
Los que trabajamos dentro, bien sabemos que el sistema educativo español es demasiado rígido y adolece de transversalidad. “Dentro de esa rigidez es bueno que analicemos el alcance del bachiller y que incluso esbocemos la posibilidad de que haya una enseñanza obligatoria hasta los 18 años”, ha comentado el ministro. Al bachillerato se accede después de obtener el título de graduado en Secundaria Obligatoria y se estructura actualmente en dos cursos, que pueden estudiarse en cuatro años: “Este es el tramo que deberíamos empezar a fomentar”.
Ángel Gabilondo ha matizado a continuación que no estaba diciendo que este cambio fuera a ocurrir de forma inmediata, “mañana por la tarde“, pero ha puesto el ejemplo de Portugal, donde recientemente se decidió que así fuera ante los alarmantes resultados de fracaso escolar (incluso superiores al caso español).
Ahora bien, para que esta idea fuera posible sería necesario iniciar las conversaciones para alcanzar un pacto educativo, que “debe incluir una inversión fija, gobierne quien gobierne”. En relación con la autoridad del profesorado, ha señalado que también se tratará y que cree que habrá un “punto de unión” de las diversas visiones sobre este asunto.
Estas cuestiones suscitan diferentes puntos de debate. Todos los sectores implicados tienen su opinión al respecto, pero en cualquier caso, si dicha reforma se lleva a la práctica, conllevará una serie de exigencias a atender. Unos aplaudirán y otros denostarán la medida, pero lo cierto es que en cualquier caso habrá que irse preparando paulatinamente para afrontar el reto, que si se ha sondeado de esta manera… por algo será.
Tanto si consideramos la duración como la calidad de los contenidos que se impartan, los profesores tendremos la necesidad y obligación de prepararnos para adaptarnos y dar cumplida respuesta a las nuevas exigencias, y a lo que la sociedad demanda de nosotros.
Ello requerirá que además del permanente reciclaje a que estamos sometidos los cuadros educativos, se amplíe el número de centros, se adapten los recursos necesarios incrementando la dotación de profesorado, así como el material tecnológico adecuado, para emprender dicha tarea con garantía de éxito, contemplando como objetivo prioritario la mejor preparación de los estudiantes de cara a su futuro laboral, y paralelamente recuperar el interés del alumnado por el nuevo compromiso, lo que debería llevar al descenso del fracaso escolar.
¿Estamos de verdad preparados para esta situación? ¿Contaríamos con infraestructura suficiente? ¿Ayudaría esto a los futuros profesionales o simplemente aumentaría el tiempo de ganduleo de aquellos individuos para los que los estudios no van con ellos?
En España no tiene sentido. Si tuviésemos un modelo educativo que fomentase la FP, otro gallo cantaría.
Ahora parece que si no tienes un título no eres nadie. La gente “fracasa” en los estudios porque pasa de esforzarse al no creer que vaya a llegar tan arriba o que no merece la pena para lo que luego se paga.
Hasta que la sociedad no se conciencie del valor de los grados y el Ministerio no haga un esfuerzo por adecuar esa necesidad (obligando a la titulación para ejercer)… el resto de propuestas quedarán en agua de borrajas.